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Rampas de frenado en carreteras

 
Una rampa de frenado es un dispositivo destinado a salvar vidas. Tomando en cuenta que el conductor de un vehículo fuera de control por falla en su sistema de frenos no se encuentra apto para tomar decisiones o realizar acciones complejas, es de suma importancia considerar el diseño de una rampa de frenado, incluyendo su señalización, de tal forma que brinde las condiciones necesarias para que el conductor conozca su existencia, entienda las maniobras que debe realizar, y sienta la confianza y la seguridad de ingresar en ella y no continuar en el flujo vehicular.
 
Las rampas de frenado tienen su origen en la observación de la forma de reaccionar de los conductores ante la falla de su sistema de frenos: los conductores de camiones que experimentaban este problema preferían realizar una maniobra controlada para salirse del camino, o bien impactarse contra el talud de corte para generar fricción y disminuir la velocidad, a perder totalmente el control del vehículo.
 
Por características propias de la orografía, en México es frecuente que los vehículos de carga circulen por pendientes de longitud considerable e inclinación elevada; tales particularidades crean condiciones inseguras, debido a que exponen a los conductores a efectuar constantes cambios de velocidad y a utilizar permanente los frenos (lo que causa los denominados “frenos humeantes”), así como a buscar la acción retardante de los motores al llevarlos embragados o enganchados constantemente a velocidades bajas; sin embargo, esta última medida no siempre es suficiente para mantener los vehículos bajo control ni, por ende, para impedir accidentes con graves daños humanos y materiales.
 
En un estudio se realizó la comparación de dos tramos de autopista de aproximadamente 20 km de longitud, ubicados en zonas caracterizadas por un clima templado-húmedo, lluvias abundantes en el verano y principios de otoño y algunas lloviznas durante el invierno, así como, bancos de niebla constantes; con una pendiente descendente del orden de 5 a 6%; con algunos radios de curvatura inferiores a los 300 m; con dos carriles por sentido, y con acotamientos. El primer tramo tiene dos rampas de frenado, a 4 y 6 km de la cresta; el segundo cuenta con cuatro rampas, distribuidas a 6, 10, 14 y 19 kilómetros.
 
Del total de accidentes reportados por fallas en el sistema de frenos en el primer tramo, sólo 31% logró ingresar a las rampas de frenado, 42% sucedió después de la segunda rampa y 27% ocurrió antes de llegar a ellas. Para el segundo tramo, el porcentaje es: 75% ingresó a alguna de las cuatro rampas instaladas, y el porcentaje restante aconteció antes de la primera o entre las rampas. Con estos resultados es obvio que, en tramos descendentes de longitud considerable, es necesario construir una serie de rampas para captar el mayor número de vehículos fuera de control. De ahí que se justifique su uso en tramos carreteros con una pendiente sostenida superior a 5%, con longitudes mayores a los 5 km y por los que transiten vehículos pesados, ya sean de carga o de pasajeros.
 
En la medida que ha crecido el interés por la construcción de rampas de frenado, también ha aumentado la necesidad de saber cómo diseñar estos dispositivos para que su uso sea eficaz; por ejemplo: en qué lugares son necesarias, qué longitud e inclinación deben tener, qué materiales son los que mejor funcionan en la cama de frenado y qué procedimientos de mantenimiento son necesarios.
 
2.1 Algunos principios
 
2.2 Metodología
 
2.3 Caso de éxito
 
2.4 Autores