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Se alcanzan los objetivos

 
En teoría, ambas figuras parecen acertadas y útiles, pero ¿qué han logrado y cómo lo han hecho?
 
Una de las autopistas que cuenta con las figuras de SEO y DAG, la Mazatlán-Culiacán, comenzó a trabajar en la clasificación de siniestros desde el principio de su operación. Al inicio, el avance fue lento y se tuvieron que hacer múltiples ajustes para determinar los procedimientos adecuados y conciliar los resultados; se incluyeron en el análisis las condiciones de riesgo encontradas por el SEO y el DAG en sus informes mensuales.
 
El nuevo enfoque incluye aspectos de ingeniería civil y prácticas operativas de la entidad que tiene a su cargo esa carretera. Aunado a esto, cada situación particular se liga con su entorno y sus antecedentes. Este modelo es dinámico y tridimensional, ya que una condición de riesgo está influida no sólo por sus características físicas, sino también por comportamientos exógenos y su relación con otras condiciones de riesgo cercanas. Tal enfoque permite que los datos generados sirvan para modificar la visión de la operación en general y se mejoren puntos particulares de cualquier índole de la autopista. Este esquema genera mejoras progresivas en el nivel general de seguridad y en el servicio de la autopista: de 2011 a 2012 se logró una disminución de 50% en los accidentes graves, de un total que se había mantenido estable en los últimos dos años (desde que la concesionaria tomó la operación de la autopista). El cambio se puede observar en la gráfica 1.
 
 
Gráfica 1. Cambio en la distribución de los siniestros al hacer la carretera menos fatal.
 
Fuente: SEO y DAG autopista Mazatlán-Culiacán. Accidentes graves: donde se registran personas fallecidas; accidentes: en los que se registran personas lesionadas; incidentes: sólo daños económicos.
 
 
 
Desde el momento en el cual se empezó a generar información y bases de datos, se pudo apreciar poco a poco la necesidad de modificar las percepciones que se tenían sobre lo que ocurría en la autopista. Las incesantes llamadas por siniestros relacionados con semovientes presionaron para tomar como prioridad la rehabilitación del cercado de derecho de vía (CDV) y para concienciar a los vecinos respecto a la necesidad de cuidar más de cerca su ganado.
 
Sin embargo, conforme llegaba la información se tuvo claro que, si bien eran muchos los siniestros causados por semovientes, en general se trataba sólo de incidentes (sin daño físico al usuario o a la autopista). En los accidentes graves, la mayor causa de muerte eran los atropellamientos. Así pues, si bien no se podía dejar de lado el esfuerzo de rehabilitar el CDV, no se podía ignorar la verdadera causa de los accidentes graves, y un nuevo tema se incluyó en las bases para tomar decisiones.
 
Asimismo, se trabajó en conjunto con la operadora para identificar los "puntos negros" de la autopista, basándose en el 100% de los siniestros ocurridos durante su gestión y las causas más frecuentes en las zonas peligrosas. Esto derivó en un reajuste en los programas de conservación (tanto periódica como rutinaria) para dar prioridad a los trabajos en esos puntos y comenzar por las condiciones de riesgo más significativas.
 
El resultado: sin gastar un peso más, la distribución de los siniestros, entre incidentes, accidentes y accidentes graves, se modificó; el efecto más contundente fue la baja en el número de personas fallecidas.
 
Un ejemplo de lo anterior sería la identificación temprana de un cono de deslave o un drenaje en mal estado; la asignación de una solución adecuada puede evitar futuros accidentes generados no sólo por la propia condición de riesgo, sino por la suma de condiciones exógenas.