Por las vías terrestres...

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Los ferrocarriles

 
La infraestructura ferroviaria en México se constituye por 26,727 km de vías, de las cuales 20,722 km forman parte de las troncales y ramales, en su mayoría concesionada, 4,450 km son vías secundarias y 1,555 km son particulares. El sistema ferroviario nacional moviliza en su mayoría productos industriales (48%), productos agrícolas (24%), minerales (14%), y petróleo y sus derivados (8%).
 
El ferrocarril de carga es el tercer modo de transporte en el movimiento de mercancía, y es el modo interurbano que menos pasaje transporta. A partir de distancias de 500 km el ferrocarril es más competitivo en costo-tonelada-km que el resto de los modos de transporte terrestres. Debido a que en México las distancias entre las entidades que generan los principales flujos de carga (DF, Monterrey y Guadalajara) y los puertos y cruces fronterizos estratégicos son en muchos casos mayores a 500 km, el ferrocarril y el barco serían alternativas más eficientes que el autotransporte para el traslado de carga entre dichos puntos, ya que podrían llegar a ser hasta 42% más económicas.
 
Sólo 12% del volumen de carga y menos de 0.01% de los pasajeros se mueve en ferrocarril.
 
Conectividad y seguridad
 
A pesar de que el sistema ferroviario conecta con 11 de las 15 administraciones portuarias integrales de carga, su limitada capacidad de operación dentro de los puertos impide su uso eficiente. Como consecuencia de la falta de conectividad marítimo-ferroviaria, en los puertos domina el autotransporte en el manejo intermodal de la carga, lo que resulta potencialmente en costos elevados.
 
Aunque el problema es grave, en México no existe un informe unificado de la accidentabilidad y mortalidad para el sistema de transporte, siendo baja la cooperación institucional.
 
Calidad de servicio
 
En el modo ferroviario, el transporte de carga opera con una velocidad promedio baja en términos relativos menor a 30 km/h, lo que le quita competitividad. Esta situación se genera por factores como el estado físico de vías y puentes, laderos inseguros, falta de vías dobles, material rodante obsoleto, falta de equipo ferroviario, conflictos en los derecho de paso, orografía accidentada, crecimiento de la mancha urbana a lo largo de las vías de ferrocarril, falta de libramientos en zonas urbanas, así como cruces irregulares a nivel.
 
Capacidad para atender la demanda
 
La infraestructura ferroviaria de México requiere ser fortalecida y expandida, pues presenta, entre otras, las siguientes características: de la red concesionada, sólo 3% dispone de vía doble, y tampoco permite operar trenes de doble estiba en corredores clave; además, la falta de libramientos en zonas urbanas provoca que la velocidad promedio se reduzca a la mitad.
 
Por otra parte, el transporte ferroviario de pasajeros no se ha desarrollado como un modo de transporte interurbano cotidiano, a pesar del gran potencial para solucionar la saturación en la entrada y salida de las zonas metropolitanas.