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Investigación

 
La investigación de accidentes se considera una técnica interdisciplinaria y no una ciencia, por no contar con leyes específicas y porque se fundamenta en factores que son analizados no sólo por la ingeniería sino también por la medicina o por la psicología y la sociología. La investigación en accidentes viales no está limitada a la aplicación de una norma de tipo estadístico; trata de encontrar todos los factores del siniestro con el objetivo de prevenir hechos similares, delimitar responsabilidades, evaluar la naturaleza y magnitud del percance e informar a las autoridades y a la ciudadanía.
 
Los factores principales que intervienen en un accidente vial son el humano, el vehicular, la vialidad y el medio ambiente. El primero de ellos es quizá el objeto de análisis más importante para las disciplinas ajenas a la ingeniería. La medicina, por ejemplo, interviene en la investigación de accidentes mediante el análisis de las lesiones que sufren las personas en un siniestro vial; en ese caso, dicha disciplina puede aportar datos útiles a la ingeniería mediante el análisis de las lesiones sufridas por el cuerpo humano, la ubicación de éstas y, lo más interesante, la dirección y el sentido de las fuerzas que han actuado sobre el cuerpo para provocar dichas lesiones. Ese análisis médico aporta datos técnicos útiles, porque al saber la dirección y el sentido de las fuerzas se puede determinar, por ejemplo, la ubicación de la víctima respecto al sentido de marcha del rodado. Otro aspecto importante en el que interviene la medicina es determinar el estado en que se encuentran los conductores de los vehículos involucrados, mediante la extracción de una muestra sanguínea para establecer el grado de la ingesta alcohólica o sustancias prohibidas. 
 
Por otro lado, la necesidad de conocer aspectos de la personalidad y de la situación laboral de los involucrados (por ejemplo, el conductor de un camión u ómnibus) hacen necesario la intervención de la psicología y la sociología que, conjuntamente con la medicina, pueden aportar datos y conclusiones útiles para la investigación del accidente.
 
El factor vehicular comprende los vehículos motorizados, también los remolques, las carretas y las bicicletas. El análisis de los vehículos para determinar su estado anterior y posterior al accidente permite establecer la influencia de ese estado inicial en la producción del siniestro (por ejemplo unos neumáticos desgastados). Posteriormente, mediante un estudio de las características de los elementos dañados (peritaje) se pueden establecer las velocidades de los vehículos en el momento de la colisión. 
 
En este análisis se distinguen dos tipos de seguridad: la activa y la pasiva. La primera se compone de elementos que realizan su función mientras el vehículo está circulando y que son manejados a voluntad del conductor; su función esencial es evitar el accidente (sistema de frenos, sistema de dirección, espejos retrovisores, neumáticos, suspensión, etc.). La segunda se refiere a los elementos que desarrollan su función en el momento del siniestro y después de éste (cinturón de seguridad, reposacabezas, bolsas de aire, asientos de retención infantil, cascos de protección en el caso de motocicletas y bicicletas, etc.), lo que contribuye a mitigar sus consecuencias. 
 
La infraestructura vial comprende cualquier tipo de vialidad, desde calles pavimentadas hasta caminos de tierra, así como elementos del entorno vial: objetos fijos como árboles o bardas que entorpecen la visibilidad o influyen en la percepción del conductor, u otros elementos en la superficie de rodamiento que afecten la adherencia entre el neumático y el pavimento (aceite, grava, acumulación de agua) y el buen funcionamiento de los dispositivos de control de tránsito (marcas, señales, sistemas de contención). 
 
En una vialidad se debe estudiar principalmente su trazado (alineamientos horizontal y vertical y sección transversal), el estado de la superficie de rodamiento (estado físico del pavimento), las características de la vialidad (control de accesos, velocidades, volumen vehicular, etc.) y su señalización (marcas y señales verticales).
 
En ocasiones las condiciones climáticas son factores que contribuyen a los accidentes; por ejemplo, la neblina, el humo y las tolvaneras reducen notablemente la visibilidad; la lluvia disminuye la adherencia del neumático al pavimento, y una lluvia abundante, junto con otras circunstancias, puede contribuir al fenómeno de hidroplaneo.
 
El objetivo de la investigación de accidentes viales radica en la realización de un informe técnico que ayude al esclarecimiento del siniestro. Las personas encargadas de realizar una defensa de un evento de este tipo utilizan el informe técnico como la parte fundamental de su trabajo y a los jueces encargados de establecer las responsabilidades de los protagonistas se les dan a conocer distintos aspectos del percance, que generalmente no han sido considerados y que develan en dichos informes.
 
El informe técnico consta de un análisis del lugar donde ocurrió el accidente a partir de la recopilación de datos, del levantamiento planimétrico, del álbum fotográfico y de las entrevistas a testigos; además se realiza un estudio de los daños a los vehículos y víctimas; se calculan las velocidades; se investiga la causalidad y evolución del accidente, y se buscan conclusiones que esclarezcan el hecho.
 
Una recomendación general para constatar la transparencia y consistencia del informe técnico es evaluar al experto mediante los criterios de idoneidad, consistencia, unicidad y exclusión; es decir, responder a las preguntas: ¿el experto está calificado para el tipo de análisis requerido en la investigación?, ¿los hechos básicos, las suposiciones y deducciones fueron realizadas o verificadas por el experto?, ¿hay argumentos razonables en las conclusiones?, ¿el hecho reconstruido explica todas y cada una de las evidencias recolectadas?, ¿se descarta cualquier otra alternativa de explicación del evento?
 
A su vez, para evaluar dictámenes presentados mediante el uso de simulaciones, se aconseja verificar la calificación técnica del operador para describir el proceso utilizado, la validación o aceptación por la comunidad científica del hardware y el software utilizados, y su disponibilidad en el mercado, y la incorporación de escalas o relojes para que se puedan apreciar en una presentación oral las dimensiones relativas de los distintos elementos, así como el momento al que corresponde cada imagen. 
 
Por lo anterior, se requiere proveer sistemas sólidos de formación y calificación de recursos humanos en todos los ámbitos relacionados con la investigación de siniestros viales (ingenieros y médicos investigadores, policía vial y judicial, fiscalías, fuero civil, etc.), con una visión para crear un sistema nacional integrado que califique y certifique las capacidades técnicas de los profesionales y de los procedimientos (incluyendo las herramientas informáticas).