Por las vías terrestres...

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  3. La importancia de los caminos rurales y alimentadores
  4. Características geométricas

Características geométricas

 
En análisis de las principales características geométricas de los caminos rurales permitirá definir en gran medida su importancia. Antes de analizar estas características se mencionarán algunos de los denominados genéricamente caminos alimentadores.
 
Por lo general, los caminos alimentadores se diseñan para permitir el tránsito de más de cien vehículos diarios en promedio anual, sus terracerías y su capa de rodadura son compactadas y, en algunos casos, tienen dos carriles de circulación. La pendiente máxima permitida en ellos es de 8% y las curvaturas son de hasta 42°. Desde luego, permiten el paso continuo durante todo el año y son construidos con maquinaria y equipo. 
 
Los caminos rurales reúnen ciertas características geométricas y de construcción; en ellos, las terracerías son protegidas por una capa de revestimiento no compactado y las pendientes son de hasta 12%, con curvaturas de 62°. 
 
Además, por lo general no tienen acotamientos anchos que permitan estacionar vehículos; si lo hacen es colocando una parte de éstos sobre el terreno lateral a la vía, invadiendo parte del carril con el resto de la carrocería.
 
Estos caminos deben tener un solo carril de 4 m de ancho. Sus terracerías deben ser construidas a volteo, sin compactación, y estar protegidas con una capa de revestimiento, también sin compactación. Dicha característica hace que en la época de sequía (que en algunas zonas es prácticamente todo el año) los vehículos al transitar produzcan una polvareda que dificulta la visibilidad a otros. Tal situación llevó a estudiar la forma de mejorar la superficie de rodamiento, ya sea mezclando otros materiales con cloruro de calcio, empleando un riego asfáltico, mediante empedrado o con la compactación misma.
 
Un carril único de circulación es aceptable en terreno plano; sin embargo, se vuelve insuficiente conforme la topografía cambia a lomeríos, y sobre todo en la montaña, ya que en terreno montañoso las maniobras de rebase o de encuentro y de estacionamiento de los vehículos se complican. Por ello, dentro de las características geométricas de estos caminos se tienen considerados “libraderos” o ensanchamientos que faciliten esas maniobras.
 
Desde luego, el proyecto para cada camino está diseñado en función del número de vehículos que posiblemente lo utilizarán, y que en estos caminos rurales es de 100 en promedio diario anual. Ahora bien, ¿estas características han permitido el uso de los vehículos a los cuales están destinados? La respuesta es afirmativa. Sin embargo, como en toda normativa, una cosa son las reglas generales y otra las especificaciones particulares. Por ello, si el tránsito es mayor al de la norma, se estudian otras especificaciones que convengan para proporcionar un servicio permanente durante todas las épocas del año. 
 
Los vehículos que emplean los caminos rurales con mayor frecuencia son, en su gran mayoría, camiones de carga con tres ejes y pick ups, además de camiones de redilas y, desde luego, automóviles. La práctica ha permitido comprobar que los camiones cargados llegan a los poblados principales o a pie de carretera para descargar sus productos, y desde allí son llevados mediante otros sistemas de transporte hasta las pequeñas tiendas o a los hogares de los habitantes de la comunidad. 
 
Velocidad de tránsito
 
Las características geométricas de los caminos rurales les han permitido soportar el tránsito de vehículos a una velocidad baja, que en terreno plano llega a ser de 60 km/h, y disminuye ostensiblemente conforme la topografía cambia a lomerío y, sobre todo, a montaña.
 
Vida útil
 
Los caminos rurales poseen obras de drenaje que permiten garantizar, en gran medida, la transitabilidad durante su vida útil –en promedio diez años, siempre y cuando se les proporcione rutinariamente el trato adecuado para su conservación–. El paso del agua sin dañar las terracerías es posible mediante las alcantarillas de losa, mampostería, tubería, concreto o lámina, y gracias a sus puentes de longitud variada.
 
Las alcantarillas y los puentes son primordiales para garantizar la vida útil de una vía, que varía entre diez y veinte años, según la topografía y el régimen de lluvias prevalecientes en la región donde está ubicada.