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Operación

 
Como se puede observar, pese a los diversos intentos, hasta ahora no se ha tomado la decisión definitiva para construir el NAICM. No obstante, su construcción resulta imprescindible por varios motivos.
 
Para empezar, resulta claro que se está frenando el crecimiento de la demanda del transporte aéreo por carecer de un aeropuerto a la altura de la principal ciudad del país. Esto inhibe el desarrollo de la zona metropolitana del Valle de México y, como consecuencia, de la nación.
 
Por otra parte, el AICM se encuentra totalmente rodeado por la mancha urbana lo que, en caso de un despiste en el despegue o una aproximación fallida (como consecuencia de errores humanos) que no se pudiera controlar; fallas técnicas de las aeronaves, o incluso por factores meteorológicos adversos, conlleva un peligro cotidiano para los operadores aeronáuticos, los pasajeros y los habitantes de las colonias circunvecinas. Los costos económicos y, sobre todo, en vidas humanas serían incalculables.
 
En la trayectoria de la pista 05I-23D se encuentra una densa porción de la zona habitacional de la Cuhilla del Tesoro (aproximadamente a 200 m de la cabecera 23D), lo que implica un serio peligro durante el recorrido de despegue de las aeronaves, sin mencionar en las aproximaciones cuando cambia el sentido de operación de la pista. En dirección opuesta (en la cabecera 23I), pese a que el umbral se encuentra desplazado 485 m, la distancia con la vía del tren interterminales es menor a 100 m, y a 200 m con la avenida Hangares o Fuerza Aérea Mexicana. El hecho de que el umbral esté desplazado ayuda en el aterrizaje, pero en el despegue la pista sigue estando ahí y un avión que por condiciones adversas "se la coma" corre el riesgo inminente de salirse de ella y estrellarse con las instalaciones e, inclusive, llegar a la zona urbana.
 
Del mismo modo, al tener las cuatro cabeceras de las pistas los umbrales desplazados, se dispone de menor distancia para efectuar los aterrizajes. Por ejemplo, en la pista 05I-23D, de 3,963 m de longitud, las aeronaves únicamente disponen de 3,450 m para despegar y aterrizar en ambos sentidos; esta pista abastece mayoritariamente de operaciones a la terminal 1. En cuanto a la pista 05D-23I, de sus 3,985 m de longitud únicamente se puede disponer de 3,530 para aterrizar en el sentido 05I, siendo que ésta es la pista que abastece en su mayoría a la terminal 2.
 
Ahora bien, la distancia de separación de 300 m entre pistas no permite que se realicen operaciones simultáneas, lo que limita la capacidad para incrementar el número de operaciones horarias. El trazado de las calles de rodaje no tiene las especificaciones necesarias para converirlas en calles de salida rápida, lo que retarda el desalojo de la pista después de los aterrizajes y complica el flujo de circulación pista-rodaje-plataforma y viceversa.
 
Por las condiciones del suelo, se tiene que reencarpetar una de las pistas cada año para corregir deterioros, fallas y pendientes, para que puedan ser drenadas eficientemente en temporada de lluvias; lo anterior ocasiona demoras de vuelos. Cuando se cierra una pista o alguna calle de rodaje por reparación o reencarpetamiento, el tráfico de aeronaves se ve afectado y los retrasos en vuelos no se hacen esperar, lo cual afecta el costo de operación de las aerolíneas y, con ello, a miles de pasajeros en sus viajes. Además, por lo estrecho del terreno en el que se encuentra el aeropuerto (750 ha aproximadamente) y por el tiempo de operación que lleva, existen zonas a las que es difícil y caro dar mantenimiento adecuado, sobre todo en las áreas donde se confinan las aeronaves inutilizadas, sea por abandono, decomiso o problemas legales.
 
La terminal 2 fue proyectada para atender un promedio de 12 millones de pasajeros anuales y ya se puede considerar saturada, pues en 2011 atendió a casi 14 millones, de los más de 26 millones atendidos por el AICM en su totalidad. La terminal 1 puede atender de 10 a 12 millones más, pero habrá que fijarnos en que por sí sola ha atendido hasta 24 millones de pasajeros en años anteriores. Si bien es cierto que el AICM tiene capacidad para mover en sus edificios terminales hasta 35 millones de pasajeros anuales, el área de movimiento aeronáutico ya llegó a su máxima capacidad, pues está atendiendo alrededor de 360,000 operaciones anuales. Incrementar este número resultaría muy peligroso por la instrumentación de su sistema de pistas y, sobre todo, por la distancia entre sus ejes. Se podría llegar a atender hasta 35 millones de pasajeros si el gobierno estableciera una política que indujera a las aerolíneas a utilizar aviones de mayor capacidad, de forma tal que se incrementara a 100 el número pasajeros por operación en promedio.
 
Éstas son apenas unas cuantas razones que obligan a tomar la decisión de construir un nuevo aeropuerto. Existen muchas más relacionadas con el desarrollo urbano, el impacto ambiental, la conexión entre vuelos por parte de las aerolíneas, los sistemas de financiamiento y, desde luego, con el lugar dónde se construirá el nuevo aeropuerto.